AÑO 2020, VOL. 1 No. 3 3/JUNIO/2020
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Cómo citar el articulo:
Rosas, Ana L. "Los Sonidos del Sexo". (Junio, 2020) . De erotismo y otros demonios. [en línea] 3 de junio, 2020. Vol 1, No. 3. Disponible en Internet: http://deerotismoyotrosdemonios.blogspot.mx. ISSN en trámite.
Ana Laura Rosas Bucio
“No
sé qué me erotiza más…..
Oír
su respiración agitada.
La boca de ambos saboreando la saliva
Sus
gemidos, su voz ronca diciendo
esa serie de cosas sucias, sexys, tiernas.
Nuestros
fluidos corporales produciendo
ese tan particular sonido al moverse y frotarse
Los
aplausos que nuestros cuerpos producen
ante el vigor y la pasión vertida
O
escucharme a mí misma gimiendo
y pidiendo más y más…..”
Ana Laura Rosas
Sexóloga
Durante
el sexo ejercitamos nuestros cinco sentidos y aunque la mayoría de nosotros
tenemos nuestro sentido favorito: “yo soy visual”, afirman los hombres y “yo
soy más táctil” probablemente afirmarían las chicas. Le dedicaremos este
espacio a los diferentes sonidos que se producen durante el sexo; esa serie de
sonidos que van desde frases o palabras, hasta gemidos, jadeos, gritos,
gruñidos, o esos sonidos que los cuerpos producen al frotarse, besarse o
moverse.
Los
sonidos durante el sexo son una de las mejores experiencias placenteras que
tiene la actividad sexual. El escuchar a la pareja disfrutando por medio de
gemidos o jadeos nos estimula el deseo sexual. Podemos respirar profundamente
apretando los dientes o los labios, hacer sonidos como gemidos, suspiros,
gritos, o decir frases llenas de palabras tiernas, cariñosas, o totalmente
sucias y sexuales. Todos estos sonidos son maneras de expresar el placer que se
está experimentando. Es la manera que tenemos de retroalimentar al otro acerca
del placer que estamos viviendo.
Según
diferentes estudios parece que nos encanta escuchar gemidos, jadeos y palabras
porque da cierta certeza de que está experimentándose mucho placer, es un tipo
de melodía sexual que emociona, excita y genera mucha pasión.
Estos
sonidos juegan un papel muy importante en la estimulación de la imaginación y
el deseo y en algunos casos el objetivo también es impulsar la autoestima de
las parejas que al escuchar esos sonidos sienten y perciben que su cuerpo,
caricias y estimulaciones son los generadores de ese placer.
Sin
embargo, no son los únicos sonidos que existen durante el encuentro sexual. El
sonido al besar, donde la saliva y los labios de ambos producen un ruido muy
excitante si nos damos tiempo de besar con intensidad y pasión. El sonido de
nuestros fluidos corporales tanto de la zona genital como de actividades como
el sexo oral. El choque de los cuerpos al momento de la penetración o la
estimulación con dedos o durante el frotamiento. Así como una respiración
agitada entremezclada con palabras y ruidos diversos.
Los
sonidos en el sexo son sonidos eróticos y recordemos que el erotismo es una
vivencia placentera experimentada a través de los sentidos, en donde el oído juega
un papel muy importante en nuestra experiencia, sin embargo, no todas las
personas ponen atención a la excitante estimulación. ¡Y se están perdiendo de
mucho!
Una
buena serie de jadeos en un momento adecuado puede encender a cualquiera ¿o no?
¿Quién
no ha disfrutado del sonido de la lengua cerca del oído?, o de ese quejido
suave cuando se muerde suavecito alguna parte del cuerpo. O una lengua
recogiendo los fluidos femeninos, ese sonido de humedades mezclándose, que
suena tan excitante. El sonido de una boca metiendo y sacando un pene erecto
donde la saliva, los labios y el saboreo al lamer, chupar, o succionar, que
lleva a su vez a que se emitan gemidos, jadeos y palabras, y así todo en su
conjunto construyen una melodía sexual altamente estimulante. Ahhh, pero no
olviden siempre tener sexo seguro y protegido en donde podemos agregar
sustancias que mezcladas con preservativos y protectores genitales producen más
sonidos excitantes.
Esos
gruñidos de un varón trabajando duro para satisfacerse y satisfacernos, o esas
respiraciones apresuradas, contenidas, de un varón tímido. Esos gemidos
apretados de una mujer gozando, o esos jadeos entremezclados con pequeños
gritos y palabras que piden más y más.
¿Nos
gusta, nos excita que nos hablen?
Para
muchas personas esta actividad puede ser altamente estimulante, ya sea porque
nos anticipan las cosas que van a suceder: “¡te la voy a meter ya!”, o porque dicen
insultos, o palabras tiernas, recuerden qué en el sexo, todo se vale, siempre y
cuando estemos de acuerdo. Aquí es fundamental la comunicación que nos llevará
a entender las necesidades sexuales de las personas y a saber que cada persona
y/o pareja necesita cosas diferentes.
En
realidad, entendamos que la experiencia sexual es una manera de comunicación en
sí misma y los sonidos durante el sexo son una manera de mostrar lo que nos
gusta y lo que no nos gusta. Sin embargo, estemos conscientes de que no se
trata de gritar por gritar o de gemir por gemir, sino que hacer ruidos o
sonidos durante el sexo es una forma de expresar nuestras emociones sexuales.
Hay varones que no les agrada que las mujeres griten, porque lo sienten
exagerado y muy poco real y aunque en la pornografía parezca que eso es
estimulante en la realidad no es así, al menos para algunos varones encuestados. Así como hay mujeres que les agrada escuchar
palabras como “puta, zorra” solamente en el momento sexual, pero en cualquier
otro momento se sentirían muy ofendidas.
Muchas
personas tienen problemas para expresar el placer de esta manera, sienten
vergüenza de que tanto los sonidos producidos por la boca, como por otras zonas
del cuerpo o fluidos sucedan. Lo real es que hemos sido muy censurados a
expresar el placer. Y tendríamos que preguntarnos quien en este momento de
nuestra vida nos censura, y ¿porque lo seguimos obedeciendo? Esta es la manera
de comunicar nuestro placer, y de potenciarlo también. Recordemos que no es
necesario gritar, solo expresar el placer vivido. Si quieren aventurarse a
producir sonidos, practiquen durante la autoerotización dejando que salga de su
boca cualquier sonido y pongamos atención a los diversos sonidos que nuestro
propio cuerpo produce. Y si en esa libertad que nos regala ese momento a solas,
nos sentimos cómodas, entonces intentémoslo en pareja, compartiéndole ese deseo
de expresar sonidos durante el sexo. Y si en casa hay niños u otras personas
que nos hacen sentir cohibidos, busquemos momentos a solas para poder expresar
con más libertad.
No es
necesario fingir, recordemos que en la actividad sexual cada uno trabaja en
obtener su propio placer y que depende de nosotros el mismo. No le fingimos al
otro o a la otra, nos engañamos a nosotros mismos al compartir el cuerpo con
otro/a, sin esforzarnos en conocernos, sin provocar que nuestro propio cuerpo
emita sonidos melodiosos de placer.
La
verdad es que a casi todos, los sonidos sexuales nos excitan. Porque se trata
de una señal casi inequívoca de que él o la otra goza con el placer de
compartir con nosotros. Y cuando además de esos sonidos naturales de nuestros
cuerpos y fluidos, los gemidos y jadeos que la estimulación producen, agregamos
palabras que expresen el gusto, el placer recibido, serán una gran recompensa
para nuestro amante. Agregando suspiros, respiraciones agitadas al terminar el
orgasmo son una maravillosa señal del placer experimentado.
La voz
es una zona erógena muy importante, la voz está conectada con las hormonas
sexuales que cuando en la adolescencia se activan, la voz en la pubertad
cambia. Y durante el intercambio sexual la voz se hace más grave, más profunda,
es una voz baja, que puede ser firme o temblorosa. La voz de él o la amante
durante las relaciones sexuales es un potente estimulador, y si a eso agregamos
frases o sonidos que retroalimenten, que soliciten más, que pidan lo que
desean, o que reafirmen lo delicioso de la estimulación recibida es aún mejor. ¿Qué
palabras utilizar? Sucias, sexuales, cachondas o dulces, tiernas o cariñosas. O
una rica mezcla de estos polos, “eres una dulce zorrita que mama delicioso” por
ejemplo. En realidad, solo cada uno de nosotros sabemos que nos excita y si no,
pues a experimentar, para descubrir cuáles son las palabras o sonidos que nos
proporcionan placer.
Nuestros
cuerpos son la orquesta, dispuesta a crear una bella sinfonía, que con melodía,
armonía y ritmo va a ser creada y cuyo resultado será placer, mucho placer. El
sonido de la fricción de los cuerpos cuando están sudorosos, el sonido que
producen las nalgadas, el golpeteo de los cuerpos durante la penetración, los
crujidos de la cama, sillón o superficie donde sucede el acto sexual, los
jadeos, los susurros, las palabras, los gemidos, la respiración profunda son la
sinfonía amorosa, que merece ser escuchada. Es la música del placer, mezclada
con fluidos, con silencios, con ruidos diversos que nuestros cuerpos producen.
Y solo nosotros somos capaces de producirla, esa pieza única que no podrá ser
replicada, porque en cada encuentro seguiremos creando más y más.
Los
sonidos del sexo, son los sonidos que producen y provocan una gran cantidad de
placer. ¿Qué esperamos para deleitarnos escuchándolos?
“Sentada de cuclillas en la cama,
ella lo miró largamente
Le recorrió el cuerpo desnudo
de la cabeza a los pies,
Como estudiándole las pecas y los poros,
Y le dijo: Lo único que te cambiaría
es el domicilio”
Eduardo Galeano

Mtra. Ana Laura Rosas
Psicoterapeuta
Sexóloga
Directora General de Cecapip s.c.
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De Erotismo y Otros Demonios. Año 1 No.3 Junio, 2020. Es una publicación electrónica mensual editada y publicada por el Centro de Capacitación Profesional, Industrial y Profesional S.C., ubicado en Calle Hidalgo No. 17 A-203, Col. San Nicolás Tolentino, Delegación Iztapalapa, México D.F. CP. 09850. Tel 01(55)54436420. https://deerotismoyotrosdemonios.blogspot.com, cecapip@hotmail.com. Editor responsable: Ana Laura Rosas Bucio.
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No me gustan esos hombres que no disfrutan nuestras expresiones sonoras, siento que no saben interpretarlas lastima.
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