AÑO 2020, VOL. 1 No. 1 13/ABR/2020
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Cómo citar el articulo:
Rosas, Ana L. "Orgasmos de Piel". (Abril, 2020) . De erotismo y otros demonios. [en línea] 13 de abril, 2020. Vol 1, No. 1. Disponible en Internet: http://deerotismoyotrosdemonios.blogspot.mx. ISSN en trámite.
Ana Laura Rosas Bucio
“Tu piel tiene tanta fuerza, que aún en la distancia toca mi memoria”
Ulises
Sánchez
Una
cita, un lugar, estamos solos….. ese soñado encuentro va a comenzar.
Empiezan
los besos, las caricias, esas mágicas caricias que son el preámbulo a ese
momento de pasión….
¿Pero
porque solo dejarlo en preámbulo?, ¿Por qué no hacer de esos momentos de
caricias, todo un ritual que pueda llevarnos al orgasmo?
Uno de
los placeres más importantes que podemos experimentar, son las sensaciones que
nuestra piel nos puede regalar. Es una de las experiencias eróticas más
intensas que podemos sentir. Sin embargo, aún y cuando la mayoría sabemos eso,
le dedicamos muy poco tiempo a esta experiencia, en búsqueda de “mayores
sensaciones” al dirigirnos con rapidez a las zonas erógenas o más
específicamente a las zonas genitales.
Pero
empecemos por definir una experiencia erótica, para que nos vaya quedando más
claro esto. Una experiencia erótica es el amor sensual, aquel que deleita los
sentidos y los satisface, y nos permite sentir deseo, excitación y orgasmo. En
general una experiencia erótica nos proporciona una gran cantidad de placer.
Y aún
y con esto, es una pena escuchar cuantas veces las caricias solo duran unos
instantes y posteriormente nos dirigimos a la zona genital. Realmente pocas
personas se dedican a la exploración de la piel como uno de los órganos
sexuales más importantes, y de hecho el más grande que tenemos. La piel es la
responsable de darnos grandes niveles de placer y la forma en la que es
acariciada, puede hacer que una misma zona genere unas sensaciones y otras
depende de la caricia recibida.
A
través de la piel nos conocemos a nosotros mismos y conocemos a la o el otro
con el que estamos compartiendo el encuentro sexual. Y no solo es importante
como parte del juego sexual, sino como un contacto que nos proporcionará altos
niveles de excitación y placer y hasta ¡orgasmos!. Si, la piel tiene la
capacidad de producir orgasmos ya que cuenta con una gran cantidad de terminaciones
nerviosas y sensoriales, que puede producir tantas y tantas sensaciones.
Existen
investigaciones en que han encontrado que la piel puede producir orgasmos al
escuchar música, y entonces ¿porque no habría de sentirlos cuando recibe
contactos placenteros?
Es
importante comprender que no debemos de enfocar nuestro encuentro sexual solo
en la zona genital o en las zonas erógenas (oídos, cuello, pechos, etc.). La
piel es el órgano sexual más extenso de nuestro cuerpo, al cubrir cada rincón
del mismo, y al estar lleno de terminaciones nerviosas puede darnos gran
placer.
La
piel es nuestra carta de presentación a los demás, tiene un olor
característico, único para cada uno de nosotros, y guarda la memoria de toda
nuestra vida, tanto la física como la emocional. Muestra nuestro estilo de
vida, nuestra personalidad, nuestro nivel de estrés. La piel tiene tanto que
decirnos, y tanto que regalarnos. Muchas personas desconocen las sensaciones de
su piel, hace mucho que no son conscientes de ella, no escuchan lo que su piel
necesita, han abandonado la preciosa envoltura que tenemos. Y es una pena,
porque ahí está, estamos vivos, y por lo tanto sentimos. En la piel esta la
memoria de nuestra vida y ahí mismo podemos seguir grabando más y más.
La
piel posee uno de nuestros cinco sentidos, el tacto, que está formado por más
de 600 mil receptores de sensaciones. ¿De verdad creemos que estimularemos esos
receptores al dedicarle solo unos minutos a las caricias? Hagamos de el acariciarnos todo un ritual,
desde comenzar el encuentro, durante el mismo, después de que suceda..... ¡No
dejemos de acariciarnos!
En
cuanto a las caricias a la piel no hay guion, ni nadie puede mostrarnos
nuestras zonas de placer, eso requiere de todo un proceso de autoconocimiento,
que nos dediquemos un espacio íntimo para conocernos a nosotros mismos. Y
también dediquemos tiempo a conocer y experimentar diversas formas de
acariciarnos, todo el tiempo que queramos y necesitemos.
El
contacto piel con piel provoca la producción de la hormona oxitocina y ayuda a
producir endorfinas, ambas sustancias que van a ayudarnos a sentir placer.
Además, la estimulación de la piel incrementa la sudoración, lo que ayuda a
liberar nuestras esencias naturales o feromonas que incrementan la excitación
sexual. Las caricias en las zonas de vello corporal ayudan a estimular los nervios
táctiles o las fibras de placer. Si acariciamos los brazos y la nuca se activará
el sistema nervioso que induce a la relajación total de cuerpo, y ¡no dejemos
de acariciar la espalda!
Hay
que realizar una exploración total corporal, con los dedos, o con la lengua,
con la boca, o solamente acercando nuestra cara para respirar la piel, o solo
soplarla ligeramente. Atrevámonos a chupar, lamer, besar, tocar cada rincón del
cuerpo. Que no quede un centímetro sin explorar. Realicemos un masaje en la
cara, en la espalda, para aumentar el flujo sanguíneo y estimular la
sensibilidad cutánea. Demos pequeños roces, palmadas, caricias, masajes,
presiones, mordiditas, añadiendo cambios de textura y temperatura. Podemos
recorrer la piel con un hielo, o una seda suave, variar la velocidad y las
zonas de la piel que se tocan. No seamos tímidos al acariciar y no nos
preocupemos por sentir cosquillitas. Y si a esto le agregamos música, tener los
ojos vendados, estaremos mucho más conscientes de incrementar las sensaciones
de nuestra piel.
Estas
sensaciones que la piel produce puede ser tan intensas que puede producir micro
orgasmos a cada roce de la misma, y creo que no hay sensación más placentera
que sentir la tibieza de una piel, como se erizan todos los pequeños vellos del
cuerpo. Así que tanto recibir las caricias como proporcionarlas, dan placer. Y
esto además ayuda a llevar la excitación sexual a su punto más alto lo que
favorecerá la expresión orgásmica genital.